Pasaban apenas cinco minutos de las nueve de la noche, cuando
Nacho Vegas y su banda se personaron en el escenario del murciano Teatro Circo
para dar un recital muy similar a otros que el cantante ha realizado en la capital pimentonera. Con un sonido quizás no tan perfecto como en otras ocasiones, el asturiano
empezaba el concierto, ukelele en mano, con “Libertariana song”, noveno corte
de su último y más reivindicativo trabajo, “Resituación”, para a continuación
echar la vista atrás casi diez años y rescatar “Nuevos planes, idénticas estrategias”,
perteneciente a “Desaparezca aquí”. A mi juicio, el mejor trabajo de su discografía.
Las que vinieron a continuación fueron “Rapaza de San
Antolín”, “Polvorado”, “Run run”, “Ciudad vampira” y “Adolfo suicide”, cinco
temas de su citada última entrega, intercalados
solamente por “Perplejidad” y “Taberneros”, pertenecientes a “La zona sucia”, así como “Gang Bang”, la pieza más veterana de la noche
que estaba incluida en “Cajas de música difíciles
de parar”, de 2003.
Nacho Vegas parecía contento, menos hablador, crítico y sarcástico que en otras
ocasiones, pero más motivado y conectado a la excelente banda que lo
acompañaba en el escenario, formada por Abraham
Boba, Luís Rodríguez y Eduardo Baos, tres de los cuatro miembros de Leon
Benavente. El cuarto, Cesar Verdú, andaba detrás de la mesa de sonido.
Antes de finalizar la primera parte del show cayeron “Actores
poco memorables” y “La vida manca”, regresando otra vez a “Resituación”, para terminar poniendo en pie al respetable bajo los acordes de “La gran broma final”.
Pero no estaba todo dicho aún. Apenas cinco minutos después,
el protagonista regresaba sólo al escenario para iniciar una versión
acústica de “Luz de agosto en Gijón”, mientras la banda volvía a escena para
finalizar dicho tema. Quedaba poco
concierto, lo intuíamos, pero se había reservado lo mejor para el final.
Entonces fue cuando volvió a 2005 para rescatar “El hombre que casi conoció a Michi Panero”, su
canción más aplaudida de la noche, y acto seguido poner broche final con la explosión
de ruido que supuso “El mercado de sonora”. En ese momento recordé una frase que Vegas decía
en una entrevista reciente. “¿Qué herencia tienes de su etapa en Eliminator Jr
y Manta Ray?”, le preguntaban, a lo que él respondía “El gusto por el ruido, estará
presente en esta gira”.
En definitiva, quizás nada nuevo en comparación con otros
recitales del cantante en Murcia, pero si tenemos en cuenta que en los
anteriores la calificación había sido alta, este último no merece una menor.
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